Poco honor y menos honra
adquirirá este poblado
invadido por esta horda
de añejos flechas cagados.
Se arrejuntan por instinto
y como apestan a cien leguas
se arriman a los distintos
para pegarle sus mi'rdas.
... (ver texto completo)
adquirirá este poblado
invadido por esta horda
de añejos flechas cagados.
Se arrejuntan por instinto
y como apestan a cien leguas
se arriman a los distintos
para pegarle sus mi'rdas.
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Por tierras de Batalyaws
aúllan lobitos feroces
causando daños atroces
en oídos no avisaos.
A la jauría se han adjuntado
otros cánidos lugareños,
de los más espabilados
para arrimarse al barreño,
y han formado la sociedad
conocida en el Almendral
con nombre poco formal,
La Banda Patas Cagás.
Donde quiera que defecan
no sale ya más la yerba.
Si acaso algún jaramago
que les llama Cacas Secas
o los manda a comer m^erda
por el camino más largo.
Y como es natural
al tener tan fina piel
como todos los su jaez
aúllan con voz gutural.
Se desmelenan y arremeten
con esa furia del oso
que es y ha sido tramposo
y ahora quiere que le respeten.
Y así sin querer cometen
equívocos en su berrear
y les salen unos gallos
que en el Orfeó Catalán
no le pueden tolerar,
pues, si primero se entrometen
en la vida de los demás,
que no aleguen inocencia
cuando los hacen callar
o, revestidos de paciencia
los enseñan de verdad,
a cantar y no ladrar. ... (ver texto completo)
aúllan lobitos feroces
causando daños atroces
en oídos no avisaos.
A la jauría se han adjuntado
otros cánidos lugareños,
de los más espabilados
para arrimarse al barreño,
y han formado la sociedad
conocida en el Almendral
con nombre poco formal,
La Banda Patas Cagás.
Donde quiera que defecan
no sale ya más la yerba.
Si acaso algún jaramago
que les llama Cacas Secas
o los manda a comer m^erda
por el camino más largo.
Y como es natural
al tener tan fina piel
como todos los su jaez
aúllan con voz gutural.
Se desmelenan y arremeten
con esa furia del oso
que es y ha sido tramposo
y ahora quiere que le respeten.
Y así sin querer cometen
equívocos en su berrear
y les salen unos gallos
que en el Orfeó Catalán
no le pueden tolerar,
pues, si primero se entrometen
en la vida de los demás,
que no aleguen inocencia
cuando los hacen callar
o, revestidos de paciencia
los enseñan de verdad,
a cantar y no ladrar. ... (ver texto completo)