Hombre Canuto, no te suicides que duele mucho y hasta te puedes morir y todo. Tómate unas cuantas aspirinas diarias, a ser posible con una tortilla hecha con espárragos silvestres del tiempo, que me han dicho que por esta época salen en Almendral como churros. Luego, para refrescar, tajaina de melón también del tiempo, preferiblemente de los llamados de piel de sapo, que son más dulzones. Un vasito de leche calentita y a la cama tempranito. Sueña un poco con los angelitos o con los cinco roscos como ... (ver texto completo)
Vale Señor Zaragüelles, tenía usted razón. Pero no he seguido su consejo. Cuando le leí ayer, comprendí enseguida que no están los campos en estos días para ir a buscar espárragos trigueros por las anchas planicies de mi tierra; si acaso, por los invernaderos de la suya y ni por esas, pero bueno, es igual, me puse el traje de los domingos, me fui a mi cantina predilecta, me pedí un latigazo bien cargado y me dispuse a ver la batalla. ¿Qué desdoro! ¡Que impotencia y cuántas marrullerías! Yo lo siento ... (ver texto completo)