Las polémicas, incordios y otras banalidades intrascendentes van desapareciendo de esta página.
Siempre, dejando a salvo salvedades excepcionales, es mejor el diálogo que el ataque.
Vivimos tiempos ya de por sí excesivamente convulsos, que esperemos y deseemos que disminuyan a la mayor brevedad, como para enzarzarnos en discusiones bizantinas.
Lo importante es que el nivel de la página siga conservándose, señal inequívoca de que, aún estando lejos, muchos añoran los tiempos buenos (aunque quizás ... (ver texto completo)
Siempre, dejando a salvo salvedades excepcionales, es mejor el diálogo que el ataque.
Vivimos tiempos ya de por sí excesivamente convulsos, que esperemos y deseemos que disminuyan a la mayor brevedad, como para enzarzarnos en discusiones bizantinas.
Lo importante es que el nivel de la página siga conservándose, señal inequívoca de que, aún estando lejos, muchos añoran los tiempos buenos (aunque quizás ... (ver texto completo)