Érase una vez, que nosotros cuando pequeñajos estábamos contando los días para que llegara S. Miguel, porque este día se daba el permiso para salir a “rebusco”.
Toda una panda de gente menuda y algunas no tanto nos desplazábamos a la sierra, los melonares del sevellar (quien te ha visto y quien te ve) para buscar meloncitos que el labrador quedara atrás por lo pequeño o por su mala vista para la venta pero que a nosotros nos venia de mara villa. Los huertos del Egido también eran recorrido para ... (ver texto completo)
Toda una panda de gente menuda y algunas no tanto nos desplazábamos a la sierra, los melonares del sevellar (quien te ha visto y quien te ve) para buscar meloncitos que el labrador quedara atrás por lo pequeño o por su mala vista para la venta pero que a nosotros nos venia de mara villa. Los huertos del Egido también eran recorrido para ... (ver texto completo)
Bonita historia Víctor, que también ha sido la mía. Me acuerdo perfectamente que los chiquillos del barrio Buenavista-Espronceda, entre los que me incluyo, salíamos a "rebuscar" porque habían dado "larga", es decir no había guardas y podíamos ir a coger todo lo que había quedado "sin dueño", fundamentalmente los troncos de los "tornasoles" nombre que dábamos a los girasoles y que unas veces nos servía como catapulta para pasar de un lado a otro de una pedrera, arroyo o sencillamente para impulsarnos ... (ver texto completo)