De tertulia II
Un poco en suspense por los recuerdos venidos a su cabeza, Dionisio sigue hablando y se va acordando de que no tenía horas para ir a pescar. Lo mismo él que todos sus compañeros, lo mismo le daba el día que la noche, “había que comer”, me responde a mi pregunta con voz temblorosa entre dientes y bajito, que por las noches es conveniente de que la luna estuviera en un ciclo que no se viese mucho, ósea en cuartos menguantes para que el pescado no le pudiesen ver. Pero por otra parte ... (ver texto completo)
Un poco en suspense por los recuerdos venidos a su cabeza, Dionisio sigue hablando y se va acordando de que no tenía horas para ir a pescar. Lo mismo él que todos sus compañeros, lo mismo le daba el día que la noche, “había que comer”, me responde a mi pregunta con voz temblorosa entre dientes y bajito, que por las noches es conveniente de que la luna estuviera en un ciclo que no se viese mucho, ósea en cuartos menguantes para que el pescado no le pudiesen ver. Pero por otra parte ... (ver texto completo)