Un hombre muy devoto vivía en una
casa algo alejada de una aldea. Llegada la época de
lluvias, éstas aparecieron con una fuerza desacostumbradas. Al cabo de una semana de
llover sin parar, vio cómo algunos aldeanos con sus pertenencias se alejaban del lugar pasando frente a su
puerta.
-Vecino, le dijeron, dicen que todavía lloverá mucho más, y esta es una zona que puede inundarse fácilmente. Sube a nuestro
carro y nosotros te ayudaremos a cargar tus cosas.
-Gracias
amigos- contestó el hombre devoto,
... (ver texto completo)