sentimiento que siempre iba encadenado con sus besos, no notaron descuidados que sus tiernos requiebros y juramentos rebotaban en unas rocas que allí cerca existían, y que muy pronto recogió con presteza sus promesas y con carcajadas locas las lanzaba hasta otra peña que más lejos se encontraba, la cual riendo, riendo, las devolvía con el viento y así rodando, rodando de peña en peña y saltando poco a poco fueron muriendo entre aromas de jaras, cantuesos y retamas, quedando muy lejano el recuerdo ... (ver texto completo)