EL MES DE MAYO II
Una niña de aquella época, hoy ya casi octogenaria, me cuenta una anécdota que le ocurrió a ella y que ilustra admirablemente la intransigencia que imperaba en la organización a este respecto. Estaba un domingo jugando con sus amigas en la plaza y sus padres, que iban al cine, se acercaron al grupo e invitaron a su hija a que les acompañara a ver la película. La niña, muy contenta, aceptó. Nunca lo hubiera hecho pues tuvo la mala suerte que la Presidenta, que vivía justo enfrente ... (ver texto completo)
Una niña de aquella época, hoy ya casi octogenaria, me cuenta una anécdota que le ocurrió a ella y que ilustra admirablemente la intransigencia que imperaba en la organización a este respecto. Estaba un domingo jugando con sus amigas en la plaza y sus padres, que iban al cine, se acercaron al grupo e invitaron a su hija a que les acompañara a ver la película. La niña, muy contenta, aceptó. Nunca lo hubiera hecho pues tuvo la mala suerte que la Presidenta, que vivía justo enfrente ... (ver texto completo)