Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
La sonrisa de un niño es más hermosa que la joya más valiosa.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.
La soledad no trae felicidad.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
La sola bravata, no hiere ni mata.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
La soga siempre parte por lo más finito.
Las mujeres quieren ser rogadas.
La soga se rompe por lo más fino.
Las mujeres pueden tanto que hacen pecar a un Santo.
La soga se rompe, por lo más delgado.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
La soga quiebra por lo más delgado.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Las obras, con las sobras.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Las noticias malas tienen alas.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.