Las medias no son buenas nada más que para las mujeres.
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Las medias ni para las mujeres.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Las medias ni pa las mujeres.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Las medias, ni en los pies son buenas.
Las mujeres son como las veletas: sólo se quedan quietas cuando se oxidan.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Las mujeres son como las gaseosas, unas caseras y otras revoltosas.
Las manos del oficial envueltas en cendal.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir.
Las mujeres pueden tanto que hacen pecar a un Santo.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Las malas noticias siempre tienen alas.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Las malas noticias siempre tiene alas.
Las mujeres buenas no tienen ojos ni orejas.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Las llaves en la cinta y el perro en la cocina.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.