La que al andar las ancas menea, bien sé del pie que cojea.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
La salud no se aprecia hasta que llega la enfermedad.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
Las cuentas claras y las amistades largas.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
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