Nos dolió cuando el Puebla dejó de jugar, nos duele ver
tiendas,
bares y negocios cerrados. Nuestro interior siente rabia cuando un primo, sobrino o
amigo nuestro se va a cualquier sitio para ganar 600 euros dejándose la piel sirviendo copas o limpiando
escaleras, nos dolerá cuando veamos que vamos por el décimo año en el que las bajas superan las altas (demográficas), nos podría doler si viésemos el gráfico del presupuesto municipal desde 1980 hasta hoy. Nos seguirá doliendo cuando tengamos que
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