Por las veredas de los versos arrítmicos,
por los senderos de los sueños de los poetas,
por los picachos donde viven los anacoretas;
por esos vericuetos y otros, van los cárnicos
duendecillos que si se tercia, y,
sin dejar que los arrastre la inercia,
lían la zamorana en su siniestra
y capean los aguijones con la diestra,
más maestra; y capaz de resolver
en cuestión de un santiamén, ... (ver texto completo)
por los senderos de los sueños de los poetas,
por los picachos donde viven los anacoretas;
por esos vericuetos y otros, van los cárnicos
duendecillos que si se tercia, y,
sin dejar que los arrastre la inercia,
lían la zamorana en su siniestra
y capean los aguijones con la diestra,
más maestra; y capaz de resolver
en cuestión de un santiamén, ... (ver texto completo)