Parece mentira, pero un
puente sirve para cruzar los
ríos más caudalosos, como el Ana a su paso por Olivenza, donde todavía se conserva el que desde hace unos doscientos años o más, fue medio derrumbado por los intereses y ambiciones de la época, pero, donde a pesar de todo, se ha hecho uno nuevo que acorta
camino, une
pueblos, desbarata los malos entendidos, ayuda al enriquecimiento moral y económico y, sobre todo, acaba con las tribus y caciquismos de toda laya y
color, aunque eso sí, se pierda
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