•Nadar, nadar, y a la orilla ahogar. Alude a quien sucumbe a la adversidad en el momento en que, tras grandes esfuerzos por evitarla, cree haberse librado de ella. También sirve como advertencia dirigida a la persona que una vez logrado el objetivo (un trabajo, una pareja, una posición, etc.) en que ha puesto todo su empeño, baja la guardia y lo pierde. Expresión elíptica con la cual se indica que desde un principio marchaban bien una cosa, asunto o proyecto, pero que a última hora, por un descuido
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