AQUELLA ESPAÑA...
Cargados de hierro, de cajas y sueños, surcaban el asfalto por las tardes, ruidosos, valientes, pequeños titanes de tres ruedas firmes y firmes dueños. Se abren paso entre el tráfico lento, con motor de avispa y alma de obrero; un manillar fuerte, un aire viajero, que escupe su rastro y su propio lamento. Eran Isocarros de carga pesada, los Trimacar de cuesta empinada, fieles testigos del barrio y la plaza. Ya no se oye el estruendo lejano, pero al ver uno en fotos, de pronto, ... (ver texto completo)
Cargados de hierro, de cajas y sueños, surcaban el asfalto por las tardes, ruidosos, valientes, pequeños titanes de tres ruedas firmes y firmes dueños. Se abren paso entre el tráfico lento, con motor de avispa y alma de obrero; un manillar fuerte, un aire viajero, que escupe su rastro y su propio lamento. Eran Isocarros de carga pesada, los Trimacar de cuesta empinada, fieles testigos del barrio y la plaza. Ya no se oye el estruendo lejano, pero al ver uno en fotos, de pronto, ... (ver texto completo)