LAS ENCRUCIJADAS DEL PEÑÓN DE IFACH
Eran los vientos del este, cuando el Peñón se crecía, algún humano presente su promesa la cumplía. Promesas que dejan huellas sobre personas sentidas, que cogieron horas bellas para no verse vencidas. Con la linterna en la mano, iniciaron su subida, aquel esfuerzo no es vano, ni la ruta es permitida. En aquel
Túnel con cuerda los impulsos se sentían, el amor si se recuerda los dolores nos vendrían. El hombre fue caminando, en la terrible subida, en sus pasos fue
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