Siempre he veraneado en Uruñuela, y Somalo era como un paraíso donde jugábamos todos los chavales del pueblo. No había piscinas y nos bañábamos en el Najerilla, por eso nos pillaba a mano con las bicis. Siempre estaba abierto, y he de decir que aunque legalmente fué donado por sus propietarios a los Salesianos, a los habitantes y allegados de Uruñuela nos hubiera gustado que hubiera quedado de alguna manera, más cercano al pueblo. Ahora cumple su función como centro de convivencias, pero se ha perdido ... (ver texto completo)