De todas las maneras, para hules, los que vendia Epifanio barrio por barrio, eso eran hules... ¡para toda la vida! y no estos chinos que parece que son de usar y tirar.
Qué razón tienes Toño, en todas las mesas de cocina antes de que se instaurara la formica... existian esos hules que los sujetaban a la mesa con grapas o bien con chinchetas, y una vez vistos... se quedaban en la retina porque eran para toda la vida.