Y no me gustaria creer que los aledanos que vivímos fuera apoyamos esta barbaridad, nosotros que el sabado por la tarde vamos a pasear por los centros comerciales a falta de hacerlo por el campo o la sierra, que salimos del trabajo a casa y de casa al trabajo, y así de semana en semana hasta que llegan unos festivos que nos permiten acercarnos a Aledo y vivir su calma y tranquilidad y su olor a pan recien hecho, a torta de pimiento molio, y a leña de la lumbre, y encontrarnos con esos vecinos con ... (ver texto completo)