¡Qué poco le queda al discurso ladrillil de Aranda y Amador! El sector se hunde rápidamente, y los promotores-especuladores están en fase de pánico, intentando desesperadamente encontrar algún inversor incauto que les
compre el negocio e irse con la bolsa llena. Ya se sabe, las ratas son las primeras que abandonan el
barco. Al final permanecerán los pequeños y medianos empresarios honestos, que son los que realmente dan riqueza y empleo a nuestra ciudad. Y estos "Mister Marshalls", a los que se abraza
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