Me encanta pasear por mi
monte, cuando estoy en él siento una paz y una libertad que no siento en
casa. Me gustaría que todo el mundo lo conociera y lo amara como lo hago yo, que supieran valorar el tesoro tan enorme que tenemos tan cerca y que tan poco cuidamos. Tengo
amigos en Cartagena que aún no lo conocen, y me gustaría invitarles, ser su guia y demostrarles que aunque su
mar es profundo, nuestro monte es nuestro mundo. Besos a los Cartageneros. La Brujita.