El Palacio del Almudí era el pósito del trigo de la ciudad. Allí se almacenaba el grano que luego sería el sustento de los murcianos. En su fachada está representada "La Matrona" de la ciudad, que representa a una madre que deja de amamantar a su hijo para alimentar a un niño extraño. Este es el símbolo de la hospilalidad de los murcianos. ¡Casi ná!