La religión es una necesidad de algunas conciencias para justificar el ancestral temor a la muerte. Por eso tratamos de creer en dioses. Espíritus y más allás. Es una constante en todas las civilizaciones, con unas concomitancias tan enormes como para creer en todas las religiones o no creer en ninguna y constatar que específicamente es un fenómeno antropológico que obedece a mecanismos psicológicos propios de nuestra mente simbólica. Nuestra memoria, nuestra capacidad de interrelacionar datos, nuestra contradicción entre emociones y raciocinio hacen que nuestra mente nos juegue malas pasadas, a todos, religiosos y ateos. De todas formas, si dios existiese tendría preocupaciones más grandes que nosotros, que al fin y al cabo somos monos tecnológicos.
Ni firmo. ... (ver texto completo)
Ni firmo. ... (ver texto completo)