Zapatero sueña a diario con Montesquieu, que le provoca pesadillas, tremendas pesadillas, y despierta bañado por el sudor que el dedo inquisidor de quien basó la democracia en la división de poderes, le provoca.
El intento de neutralizar al poder judicial,
via Conde Pumpido, no acaba de cristalizar. Todavía hay jueces que saben cual es su función, y que honran la toga y las puñetas que portan. Jueces que saben que ellos no son politicos sino jueces. Que la ley no es chicle que se puede estirar
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