El criterio que yo he expuesto, precisamente, es que manifieste cada quien su desacuerdo, pero con una diatriba tremendista no puedo coincidir. No debe pretender nadie que el resto del mundo piense como él o se hunde. Se opina, de acuerdo, y se vota a quien está mas acorde con nuestra idea. Einsisto, la Rosa que yo conocí ha perdido el norte por el que se guiaba. Hay quien apunta cierto grado de revanchismo. Desearía que no pasara de rumor.