Tan cierto como que el
campo de concentración de Mathausen es hoy día un
museo contra el holocausto. Este
monumento, en vez de ser un recordatorio de la
españa franquista y vencedora se convirtiera en un museo de la reconciliación. Porque que yo sepa hasta el momento sólo perviven el yugo y las flechas, la
cruz aspada de los carlistas y el águila preconstitucional. Es decir, hoy por hoy sigue siendo el monumento para los vencedores construido por los vencidos.