Juan Bautista de Toledo fue el encargado de poner en pie esta inmensa obra sobre una superficie de más de treinta y tres mil metros cuadrados, en donde se ordenaban, alrededor de distintos patios interiores y con la iglesia como eje central, distintas dependencias: monasterio, hospedería, estancias reales, huerta, jardines, claustros, biblioteca, etc. Al morir el arquitecto, en 1.567, se hizo cargo de la construcción Juan de Herrera, quien la vio terminada en 1.584. Desde entonces, el lenguaje arquitectónico ... (ver texto completo)