LA ESTACIÓN DE TREN:
Muchas olvidadas tardes se amontonan,
en las hojas de álbumes de fotos
con deseos de luchar por ser redescubiertas
atrapadas al fin en los recuerdos, de unos dedos.
La vida pasa como trenes en un solo sentido,
se detiene en estaciones brevemente,
deja pasajeros con maletas prendidas
donde llevan la tierra de sus caminos de antes;
no siempre miran solos el vendaval que pasa,
a veces otros cuerpos cumplen las expectativas
de esos fuegos, que arden un instante
mientras el tren pasa y les prende mecha.
Encontrarte en ese hueco de la noche
fue mi precipicio con sus alas,
donde aprendí a caer para alzarme luego
recuperar las hojas que flotaban en el aire,
darles sentido a todos mis recuerdos.
“Poder disfrutar de los recuerdos de la ida
es vivir dos veces”
Muchas olvidadas tardes se amontonan,
en las hojas de álbumes de fotos
con deseos de luchar por ser redescubiertas
atrapadas al fin en los recuerdos, de unos dedos.
La vida pasa como trenes en un solo sentido,
se detiene en estaciones brevemente,
deja pasajeros con maletas prendidas
donde llevan la tierra de sus caminos de antes;
no siempre miran solos el vendaval que pasa,
a veces otros cuerpos cumplen las expectativas
de esos fuegos, que arden un instante
mientras el tren pasa y les prende mecha.
Encontrarte en ese hueco de la noche
fue mi precipicio con sus alas,
donde aprendí a caer para alzarme luego
recuperar las hojas que flotaban en el aire,
darles sentido a todos mis recuerdos.
“Poder disfrutar de los recuerdos de la ida
es vivir dos veces”