En un clima de incertidumbre, enturbiado por la muerte de cuatro observadores de la ONU, se ha iniciado esta mañana en Roma una conferencia internacional propuesta por Estados Unidos, para establecer las condiciones de un alto el fuego en Líbano. En realidad existe un consenso previo sobre la necesidad de que cesen de inmediato las hostilidades, que han costado la vida de centenares de inocentes además de socavar la estabilidad del frágil gobierno libanés. Sin embargo, existen grandes diferencias sobre la utilidad de una tregua que no sirva para avanzar en la eliminación de las causas que impiden una solución de la crisis del Cercano Oriente. Entre estas causas está la existencia de grupos terroristas de corte islamista que hostigan continuamente a Israel, ya sea desde el interior del Líbano ya desde la evacuada franja de Gaza, con el apoyo de países, como Irán, que basan su política exterior en el odio a Occidente y la eliminación del Estado israelí.Este es el meollo de una inestabilidad que amenaza con desbordar las fronteras de la región desde hace décadas, a pesar de las múltiples conferencias internacionales celebradas y las no menos numerosas resoluciones de la ONU. Se entiende así que Israel, con la visible desmesura de su respuesta a los ataques de Hamás y Hezbolá, se haya planteado la disyuntiva de “el terrorismo o nosotros”, claramente apoyada por Estados Unidos. Sin embargo, la prioridad debe ser hoy mismo el alto el fuego, sin olvidar el objetivo de proseguir, sin solución de continuidad, la busca de una paz estable mediante el reconocimiento de los derechos de todos los habitantes de la región, tal y como viene propugnando el Papa Benedicto XVI. En este sentido es lamentable que España haya perdido, precisamente ahora, su capacidad de mediación cerca de árabes e israelíes como resultado de la deriva diplomática de un Gobierno cada día más irresponsable
FJ: Eres inefable. Como siempre, me tienes roto el corazón.
CHUS.
FJ: Eres inefable. Como siempre, me tienes roto el corazón.
CHUS.