Vivir no es pasar los días, es tejer con hilo fino. Cada paso es un camino, cada risa, melodías.
No basta con respirar, ni ver el sol por la tarde. Hay que dejar que nos arde el pecho al querer crear.
Saber hacer de la herida una flor que brota dura, saber calmar con ternura el pulso de nuestra vida.
Saber abrir bien los brazos, saber soltar lo que pesa, hallar en la propia mesa el fruto de nuestros trazos.
Vivir es un buen oficio: poner amor en lo oscuro, construir... Iremos por las calles que ya nos vieron antes;
el aire distraído para que nadie sepa
que la historia prosigue con capítulos nuevos.
Quiero mirar estatuas, balcones encendidos,
volver a la baranda del beso y de la noche.
Quiero decir tu nombre en calles solitarias
sintiendo la cintura frágil bajo el abrazo.