Escritoras que han firmado bajo seudónimo masculino
Escribir hoy en día para las mujeres es lo más normal del mundo, ya triunfadoras autoras de bestsellers como Isabel Allende no tienen que preocuparse de los críticos ni de que su obra sea relegada por su sexo, esto es hoy en el mundo de la literatura contemporánea, no lo tuvieron así las escritoras de siglos atrás que se vieron ante la necesidad de adoptar seudónimos masculinos para publicar sus obras, para evitar ser discriminadas por ser mujeres, para que su obra fue tratada con respeto, para sencillamente publicar cuando las mujeres no publicaban.
Y algunas nunca vieron su nombre real convertido en el sinónimo de su éxito, sino su seudónimo para algunas ha llegado más allá de su tiempo, y es que muchos ignoran que algunos nombres no son precisamente de algún famoso literato sino sencillamente de una talentosa mujer que se entregó con ahínco al dulce intento de escribir, y que logró triunfar. Ellas son algunas…
Las que adoptaron un seudónimo masculino para poder publicar: Mary Ann Evans se convirtió en el famoso nombre aún hoy de George Eliot. Armandine Dupin se convirtió en George Sand. Las hermanas Brontë, Emily, Charlotte y Anne se convirtieron por amor a la literatura en Currer, Ellis y Acton Bell. Karen Blixen se convirtió en Isak Denissen.
Las que eligieron un seudónimo masculino para ocultar su identidad por su obra: Ann Declos una autora francesa que también uso el seudónimo de Dominique Aubry, ocultó su identidad durante medio siglo en Pauline Reage cuando escribió la controvertida “Historia de O”. Alice Bradley adoptó James Tiptree Jr para escribir ficción. Aunque en estos casos el seudónimo intentaba ocultar su autoría de libros que en algún caso, Aubry, les hacían sentir incómodas. Norah Roberts tiene gran éxito como novelista erótica con el seudónimo de JD Robb.
En el idioma español abundan también muchas escritoras que usaron seudónimos masculinos, como Fernán Caballero que no era más que la escritora Cecilia Böhl de Faber y Larrea. Víctor Catalá era Caterina Albert.
La Morada de las Musas, opinión:
Admirable odisea la de estas mujeres, antecesoras nuestras en el singular arte de escribir, para zafarse del machismo montaraz de otros tiempos.
Hoy por hoy ser mujer y literata sigue teniendo sus trabas, pero felizmente podemos firmar nuestras obras bajo nuestro nombre real o seudónimo femenino.
Sin embargo pocas, contadas, escasas, mínimas, son las mujeres galardonadas con grandes premios o cuya carrera profesional es reconocida abierta y explícitamente.
Dos casos recentísimos nos hacen presagiar (en ello confiamos) en la paridad entre sexos en el ámbito literario, que no es ninguna regalía hombruna, sino un ejercicio de justicia. Ana María Matute, premio Cervantes 2010 y Soledad Puértolas, nueva integrante de la Real Academia Española son ejemplo y esperanza para las demás, pese a que en estas últimas semanas escritoras como Ángeles Caso, y otras, han denunciado la escasa o anecdótica presencia femenina en la RAE.
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Sobre Tatiana Sánchez
Es la fundadora y diseñadora conceptual de La Morada de las Musas. Emprende en 2009 de forma independiente su carrera como locutora y redactora desde la web
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