MUCHAS HORAS DE VOLANTE, CON EL CAFÉ POR DELANTE
Muchas horas al volante fueron su vida
nocturna,
en su mirada arrogante tuvo que brillar la Luna.
El café marcó sus pasos en las
noches madrileñas,
para evitar los fracasos y hacer las horas risueñas.
Cafés llenos de leyendas entre brisas del asfalto,
en
Madrid no quieren sendas que puedan causarte llanto.
... (ver texto completo)