A Ocaña le falta una sonrisa, solo una sonrisa y no un gesto hosco con el forastero pero eso es propio de los territorios que están alejados del mar porque se asustan de recibir visitantes. Si apostamos por el turismo, bienvenido sea pero hay que tener en cuenta que vamos a recibir personas de cultura, hábitos y lenguas diferentes incluso tratándose de turismo nacional. Tendríamos que ser acogedores, agradables, buenos anfitriones. El turista es una persona que viene a comprar servicios y a sentirse ... (ver texto completo)