La historia nos demuestra que los mayores asesinos y genocidas rara vez han sido juzgados - y mucho menos condenados - por sus crímenes contra la humanidad. Y si en alguna extraña ocasión se ha condenado a alguien ha sido mal y tarde. El fin último que debía perseguirse juzgando al dictador Pinochet es crear un precedente para que los fascistas y genocidas, cuya única vía para implantar sus tesis capitalistas es fomentar un estado de terror generalizado, sepan que la justicia no les exime de responsabilidades, ... (ver texto completo)