Qué verguenza me da en estos momentos pertenecer a un pueblo gobernado por un alcalde cuya forma de defenderse se asemeja más a la pataleta de un niño que a un discurso maduro, recurriendo al insulto fácil para intentar quedar por encima. Me refiero a su misiva dirigida a Emilio Arquero en el periódico local. Señor Alcalde...( lo de excelentísimo creo que no se puede aplicar ) si en vez de pensar en llenar su saco cada vez más de dinero negro para guardarlo a buen recaudo en su nueva morada arancetana, ... (ver texto completo)