Era una vez un loro que todas las mañanas iba a abusar de su vecina, una lorita. El dueño de la lorita ya estaba aburrido. Su meta era agarrar al loro y desplumarlo pluma por pluma. Al otro día lo agarra cuando iba hacer su maldad y lo empieza a desplumar pluma por pluma, el loro se empieza a reír y le pregunta el dueño de la lorita ¿porque te ríes? y le contesta es que nunca lo he hecho desnudo.
Un granjero compró un perico que era sexualmente muy potente, y empezó a hacer apuestas con otros granjeros. Dijo uno: yo no creo que tu perico pueda con 20 gallinas y quede con energía dijo el dueño: apostaremos 100 dólares a que sí. dijo el otro: Órale, apostaremos. El día de la apuesta, llegó el granjero con su perico y le echaron las gallinas, y órale, prau-prau-prau, una tras otra las fue dejando exhaustas y cuando acabó con la última cayó fulminado. Y empezaron los buitres a darle vueltas. Y le gritó el dueño: por favor levántate perico, y le dice el perico: deja nomás que bajen aquellas morenas que andan volando encima para echármelas también. ... (ver texto completo)