Creo que habla de esas invisibles fronteras dibujadas por una línea de 80 km de ancho que se traspasan cuando por ejemplo pasas de Huesca a Lérida y estando todavía en Aragón empiezas a oír hablar catalá y a olfatear su sabrosa cocina. También si vas por Bujaraloz y por Caspe y tu brújula apunta al Este verás que antes de llegar a Tarragona el maño empieza a cambiar para convertirse en otro idioma. No es para escandalizarse sino todo lo contrario, pues el cambio es motor de la vida, y tanto se transite ... (ver texto completo)