IGUALADA (Barcelona)

Habitantes: 33.049  Altitud: 340 m.  Gentilicio: Igualadino 
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Información general sobre IGUALADA:

Situación:

Municipio situado en la provincia de Barcelona, a 65 km de la capital provincial. Abarca 8,3 km2 de extensión. Localizado sobre la autopista Madrid-Barcelona, está bañado por el río Anoia y su afluente el Ódena.

(Luis Fco Partida, Encarta 2004)

Monumentos:

Lugares de interés Núcleo antiguo

Iglesia de Santa María Orígenes e historia

La iglesia de Santa María, conocida también como Iglesia Grande, es el conjunto histórico-artístico más importante de la capital del Anoia. Los primeros pobladores de Igualada se establecieron, alrededor del año 1000, en el área en el que se encuentra la actual basílica, situada en el cruce de caminos que unían Barcelona con Aragón y la Cataluña nueva con la Cataluña vieja. Aunque los orígenes de la iglesia de Santa María se remontan al siglo XI, el edificio actual data, básicamente, del siglo XVII. Convertida en mercado durante la Guerra civil española, la iglesia de Santa María fue restaurada posteriormente, bajo la dirección del arquitecto César Martinell. En 1949, Santa María obtuvo, de Pío XII el título de basílica menor. Durante los años ochenta se llevó a cabo la última reforma, y se inauguró en 1990. Los elementos que configuran la iglesia son el resultado de las diferentes etapas de construcción y, por tanto, responden a diversos estilos arquitectónicos.

Cuerpo central

La planta de Santa María es de una sola nave. Tiene una estructura propia del Renacimiento catalán, que se caracteriza por la austeridad formal. Una muestra puede serlo el tratamiento estético de la fachada en la que sólo destaca un rosetón, así como las paredes laterales, cuya uniformidad sólo se rompe por los ventanales y contrafuertes que están rematados con unas gárgolas (de formas de animales y humanas) que dan al exterior. La techumbre de la nave fue resuelta por medio de una fórmula propia del gótico: la bóveda de crucero. Los arcos del techo forman un esqueleto de nervios que confluyen en diferentes elementos esféricos, las llaves, en las que se han esculpido diversas figuras de santos. Los arcos de la bóveda descansan sobre pilares de estética italianizante, rematadas por una galería de arcadas, llamada triforio, y una cornisa. Un ábside de planta cuadrangular cierra el extremo de la nave. Este espacio, en el que se halla situado el altar mayor, está cubierto por una bóveda en forma de estrella, en la que las llaves representan a la Madre de Dios, en el centro, y los evangelistas a los lados.

La nave central está flanqueada, en ambos lados, por doce capillas. Pese al estilo barroco de las mismas, la decoración de algunas de estas capillas es relativamente reciente, ya que se hicieron después de la guerra civil, sufragándose con las aportaciones de los gremios locales. Un ejemplo de estos altares se halla en el altar de San Antonio Abad (patrón de los trajinantes), en el de San Isidro (patrón de los agricultores), San Antonio de Padua (patrón de los curtidores), San Cristóbal patrón de los automovilistas) y San Antonio María Claret (patrón de los tejedores). Debajo del campanario, cubierto por un arco ojival, está el altar de la Madre de Dios de los Dolores, está es una de las partes más antiguas de la iglesia y correspondería a una ampliación de la antigua capilla románica realizada en el siglo XIV.

Capilla del Santo Cristo

Uno de los elementos diferenciales de Santa María es la capilla del Santo Cristo. La edificación, de estilo barroco, data de principios del siglo XVIII, y ocupaba un anexo de la parte izquierda de la nave, cerca del campanario. Se trata de un edificio de cruz latina. La cúpula semiesférica que lo cubre está sostenida por cuatro pares de pilares. El interior está decorado por una pintura de Francesc Tremulles que representa la Santísima Trinidad y María. En las conchas que hay debajo de la cúpula, esta decoración se completa con las figuras de los evangelistas, pintados por Miquel Llacuna. En el exterior, la cúpula termina con un cimborrio octogonal. En el ábside hay un retablo con la imagen del Santo Cristo de Igualada, que es una reproducción de una talla gótica del siglo XIV que desapareció durante la guerra civil. Dos murales pintados por Camps Dalmases evocan el prodigio de la sudoración sanguinolenta del Santo Cristo de Igualada que, según la tradición, se remonta al año 1590.

Retablo del altar mayor

Es, junto con la capilla del Santo Cristo, el elemento más representativo de Santa María. A pesar de que su construcción se inició a principios del siglo XVIII, la obra no se terminó hasta finales de la centuria, a causa de la Guerra de sucesión. Este retraso fue la causa de que, el estilo barroco del proyecto inicial, fuera compensado por un cierto clasicismo en la ejecución final. El retablo es obra de Jacint Moretó y Josep Sunyer. Durante la guerra civil fue desmontado y parcialmente destruido. Tras la guerra fue reconstruido bajo la dirección de César Martinell. En la última restauración de Santa María, en los años ochenta, se volvió a retocar el retablo. Considerado la primera gran obra del arte catalán realizado después de la guerra de sucesión, el retablo de Santa María consta de tres niveles claramente diferenciados. El centro está presidido por la figura de la Inmaculada Concepción que, llevada por unos ángeles, está situada dentro de una hornacina. A los lados, la virgen está flanqueada por las figuras de sus padres, San Joaquín y Santa Ana, debajo de los cuales hay unos medallones que representan dos pasajes de la vida de la Virgen: el matrimonio y la presentación. La imagen de la virgen está coronada por una paloma que representa al Espíritu Santo, encima del cual hay un medallón con el Padre Eterno. En el segundo piso del retablo destacan las imágenes de San Fausto y San Roque, vinculados al devocionario tradicional de Igualada. Ambas figuras están flanqueadas por cuatro ángeles músicos, propios de la imaginería barroca. Entre ellos, el que toca la guitarra, está considerado como un ejemplar casi único en la iconografía religiosa barroca. En el piso superior, el retablo culmina con la figura de San Bartolomé, patrón de Igualada, el sol y las puertas de Jerusalén. Simbólicamente, todo este conjunto está sostenido, en la parte inferior, por cuatro atlantes de mármol, que representan las diferentes estaciones del año. En las paredes laterales hay dos plafones escultóricos coronados por el escudo de la ciudad, que representan la Epifanía y la Adoración de los pastores.

Órgano

Está emplazado en el coro de la iglesia, debajo del rosetón de la fachada. Fue construido a mediados del siglo XVIII, por Antoni Boscà. Durante la guerra civil se trasladó al convento de las Escolapias, convertida en sala de conciertos. En 1980 fue restaurado bajo la dirección del maestro organista Gerhaard Grenznig. Está considerado como una de los más notables de Cataluña, motivo por el cual, cada año, en la basílica de Santa María se organiza un festival internacional de órgano.

Campanario

Corresponde a la etapa gótica de Santa María y fue construido en el siglo XVI. De estilo austero tiene, como elementos decorativos, los ventanales del cuerpo superior y unas pequeñas ventanas coronadas. Es de sección cuadrangular y tiene un tejado de cuatro vertientes. Tiene siete campanas, seis de las cuales, construidas en Alemania, han sido instaladas recientemente.

Otros elementos

Entre los atlantes que sostienen el retablo del altar mayor hay dos entradas a las sacristías, encima de cada una figura el escudo de la ciudad. Entrando, a mano derecha, y en la primera capilla lateral, hay un cuadro alegórico de Segimon Ribó, que representa la sudoración sanguinolenta del Santo Cristo de Igualada. El baptisterio, de estilo modernista, es obra de Ignasi Colomer, y se encuentra a la izquierda de la entrada. La cripta, situada debajo del presbiterio, fue construida después de la guerra civil, a partir de un proyecto de César Martinell. En la fachada de la iglesia hay dos placas que conmemoran la participación del somatén igualadino en la batalla del Bruc. La mezcla de elementos que integran Santa María es fruto de las diversas etapas constructivas que se han sucedido y también consecuencia de los avatares históricos. Por todo ello, visitar la basílica es tanto como hacer un recorrido por la historia de Igualada y por la historia del arte.

Asilo del Santo Cristo

Situación e historia [editar]El asilo del Santo Cristo está situado en el Pla de San Agustín, una de las áreas de expansión urbana, situada al oeste del núcleo antiguo de Igualada. Ocupa una isla entera, entre las calles de Milà i Fontanals, Prat de la Riba y Sor Rita Mercader. Tanto por sus dimensiones monumentales, como por la exuberancia arquitectónica, es uno de los elementos más singulares de la capital del Anoia. La construcción del edificio empezó en el año 1931, a partir de una donación efectuada por las hermanas Magdalena, Dolores y Concepción Castells, miembros de una influyente familia de mecenas locales, relacionada con la corona. Entre 1936 y 1939 la guerra civil interrumpió las obras que no se terminaron hasta el año 1941. En 1943 los representantes de los legatarios empezaron las gestiones destinadas a convertir el conjunto arquitectónico en residencia para la tercera edad. Actualmente está regentado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. El edificio responde a un proyecto de Joan Rubió i Bellver, discípulo de Antonio Gaudí. Aunque las líneas básicas son propias del modernismo, se trata de una construcción tardía y ecléctica, que integra diferentes formas de arquitectura popular y tradicional catalanas.

Fachada, torre y campanario [editar]El asilo está formado por dos cuerpos laterales. En la parte de delante están unidos por la fachada y el vestíbulo; por la parte de detrás, por la iglesia, y la parte del centro, por un claustro interior. Todo este conjunto de cuatro plantas tiene adosado un campanario en uno de los extremos, que le da un cierto aire medieval. El material de obra que predomina en el edificio es de piedra, cuya mayor parte fue extraída del Pla del Magre (Jorba). Ésta es utilizada, no sólo como elemento de construcción, sino también como un recurso decorativo. Tanto dentro como fuera, la diversidad de tratamientos y de formas de que es objeto, convierten la piedra en un elemento que da personalidad al edificio del asilo. A pesar de los materiales con los que está construida, la fachada de la casa del Santo Cristo, es de aspecto ligero. Esta sensación se obtiene gracias a las aberturas que describen tres galerías exteriores, que están inspiradas en la arquitectura de las tradicionales masías catalanas. Además, un conjunto de arcos le otorga un ritmo ascendente, que se complementa con una sucesión de pináculos. La fachada se completa con una terraza de sección cuadrangular que, situada el lado derecho, evoca la tradicional silueta de un campanario. De todas maneras, sus formas medievales (las almenas, por ejemplo), también hacen pensar en las torres de homenaje propias de los castillos. La escultura del patio, obra de J. Puigdollers, representa a Santa Teresa Jornet, fundadora de la congregación. Encima de la puerta de entrada hay también otra escultura, de Ernest Marco, que representa a la Madre de Dios de los Desamparados.

Iglesia

Es la parte del edificio que presenta una arquitectura más "gaudiniana" y, por tanto, la más espectacular, sobre todo por el valor expresivo que adquiere la piedra, tanto desde el punto de vista constructivo, como decorativo. Situada en la parte posterior, la capilla de la Casa del Santo Cristo tiene una planta de cruz griega. El crucero, es decir, el espacio central, está cubierto por un cimborrio que se apoya sobre un tambor poligonal con un techo de falsa cúpula, formado por la aproximación progresiva de las hiladas, una técnica de cubrimiento propia de la arquitectura rural. Toda esta estructura descansa sobre unos arcos parabólicos, entre los cuales se definen una especie de triángulos esféricos, denominados conchas. En su entorno, estos arcos parabólicos se sostienen sobre cuatro columnas de piedra de una sola pieza, procedentes de Gerona. Todo ello da, como resultado, un conjunto en el que predomina el sentido ascendente, que está en consonancia con los paramentos exteriores del edificio, especialmente la fachada. En una de las columnas que sostienen los arcos de la iglesia, situada a la derecha del altar, se puede apreciar la firma del arquitecto, efectuada con caracteres modernistas. Las vidrieras de la capilla representan los santos correspondientes a los nombres del arquitecto, los legatarios (es decir las hermanas Castells) y sus herederos.

Claustro

Por sus reducidas dimensiones el claustro de la Casa del Santo Cristo no está destinado a ordenar las diferentes dependencias del asilo, sino que ha sido concebido como un elemento de tipo simbólico, que evoca la tradicional arquitectura monástica catalana. Esta intencionalidad simbólica más que funcional está reforzada por la decoración neorrománica, la austeridad de la cual da identidad al claustro. Éste se configura, por tanto, como una galería de pasadizos cubiertos y cerrados, que se diferencia, deliberadamente, del resto del edificio, donde predomina la exuberancia de formas. La Casa del Santo Cristo es un conjunto arquitectónico casi único en Igualada, tanto por su monumentalidad –que a veces está en contradicción con su funcionalidad- como por la riqueza de elementos que integra, que van desde el modernismo hasta los recursos populares y tradicionales.

Historia:

IGUALADA: v. con ayunt., cab. del part. jud. de su nombre, en la prov., aud. terr., c. g. de Barcelona (8 1/2 leg), dióc. de Vich.
SITUACIÓN Y CLIMA. Se halla en un pequeño valle de 1/4 de leg. de estension de E. a O., y 1/8 de N. a S., en que se comprende todo su térm., entre los torrentes nombrados de Odena y del Espel; goza de buena ventilación y clima sumamente sano, aunque frío en el invierno.

HISTORIA. Ignoramos en que puedan apoyarse las antigüedades que se refieran de Igualada, en el Atlante Español y en el Diccionario Universal publicado en Barcelona; debiéndonos contentar con deducir de los restos de fortalezas y otros edificios que ofrecen sus cercanías, que no es población nueva, y haber sido en otro tiempo algo más de lo que es actualmente. No es fácil despejar la historia particular de esta pobl., no indicando su nombre en las crónicas la parte que tuviera en la general del Principado; por lo que es preciso suponer solo participará del interés común a las demás pobl. importantes de Cataluña. Entre las pocas noticias que así cabe citarse, recordaremos no obstante, la ant. dependencia espiritual y temporal del monasterio de San Cucufate del Valles, en que estuvo esta v. siendo adjudicada al monje llamado Paborde del Panadés, en la división de mesas que se hizo en aquel monasterio; después, según convenio, se administraba su jurisd. en nombre del rey y del Prepósito o Paborde. En el siglo pasado compró a este, el común de la v., su parte de jurisdicción, que era la mitad, con lo que, se administraba la justicia en nombre del rey por el teniente corregidor y por el baile que nombraba la v. En 2 de abril de 1416 murió en Igualada el rey D. Fernando I de Aragón. En la parte que esta pobl. tomó en la guerra de la Independencia, es preciso citarse la derrota que sufrieron al pasar el Bruch las tropas francesas en 1808 por los hab. de Igualada reunidos en somaten con los de otros pueblos comarcanos. El general Castro fue sorprendido en esta v. año 1809, y tuvo que retirarse a Cervera con algún desorden, abandonando en ella a los franceses muchos acopios y los prisioneros que les habían sido hechos en los dias anteriores. En octubre de 1811 la acometió el general D. Luis Lacy con 1,500 infantes y 300 caballos: los franceses perdieron en este lance 200 hombres; refugiándose las demás de las fuerzas que ocupaban la pobl. al convento de Capuchinos que se hallaba fortificado, y no pudo batir Lacy careciendo de artillería.

El escudo, de armas de esta v. ostenta un aspa de gules en campo azul. Citase entre los hijos de Igualada que más se han distinguido, a D. Martin Franqueza, consejero de Estado y tesorero del rey D. Felipe II.
* Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España. Pascual Madoz, 1848.

Turismo:

Igualada contiene el paseo en línea recta más largo de España. Con unos 1.5 kilómetros de largo puede presumir de ser el paseo recto más largo de España. Este paseo, formado por una calzada central para los peatones, es de estilo clásico, flanqueado por una línea de árboles (Plátanos) a cada lado, que forman un hermoso "túnel". Ésta es la principal arteria de la ciudad, además de ser el lugar de paseo de la inmensa parte de la ciudadanía.

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