El agua del arroyuelo baja mansa, se podría decir en silencio. Aunque si nos detenemos a escuchar cuando envuelve los guijarros y los juncos de la orilla, se le puede oír una leve risa. Suave risa como las puestas del sol en primavera. Suave pero intensa, como los amaneceres en la estación cuando más flores saludan al sol. Los juncos de al lado del riachuelo, parece que se doblan con el tiempo. Quizás sea que quieren escuchar mejor la risa del agua. La frondosa hierba de la orilla siempre se doma ... (ver texto completo)