Una vez terminado el convento, el Conde de Alba y de Aliste, principal ejecutor del testamento de la Osorio, pensó en las Monjitas que habían de ocuparlo. Varias veces le había manifestado la Fundadora su deseo de que éstas fueran, a poder ser, Clarisas de la Primera regla, a las que en España llamaban Descalzas. Y el pensamiento del Conde voló espontáneamente a Gandía. La casa de Alba y Aliste estaba unida con lazos familiares a la casa ducal de los Borjas, desde que una dama de este titulo, que ... (ver texto completo)