El agua pasaba por debajo de aquel puente, construido con dos troncos de madera, en la orilla del cauce el hielo abrazaba los juncos que crecían a ambos lados de riachuelo. Un niño miraba el discurrir del agua, también miraba al camino que subía hacia Valdedueñas, le gustaría pasar por el puente y seguir el camino delante pues le habían dicho que por allí vendrían los Reyes Magos. No podía ser, su abuelo no lo dejaba ir más allá y además pronto se pondría el sol. Por el camino que deseaba ir, para ... (ver texto completo)