Pues a mí la
matanza nunca me gustó. Lo primero los chillidos del pobre marrano, que te desgarran. Lo segundo que se pone todo de mala manera. Y lo tercero que se pasa un frío que pa qué. Todas las
puertas abiertas, una corriente temerosa, el
agua que está
helada, y se trajina con mucha agua. En fin.... que a mí me gusta la matanza ya hecha.