LA NIÑEZ EN EL PUEBLOS (II)
En el pueblo, los niños correteábamos y jugábamos por la calle mientras nuestros padres y abuelos tomaban el fresco y charlaban con los vecinos, tranquilos y sin temor de ser atropellados por algún vehículo. Calles que de noche estaban oscuras como la “boca del lobo”. Si acaso iluminadas por la espléndida luna y el cielo rabiosamente despejado y estrellado. Años después llegó la luz eléctrica y había cuatro farolas en todo el pueblo que alumbraban menos que una vela. ... (ver texto completo)
En el pueblo, los niños correteábamos y jugábamos por la calle mientras nuestros padres y abuelos tomaban el fresco y charlaban con los vecinos, tranquilos y sin temor de ser atropellados por algún vehículo. Calles que de noche estaban oscuras como la “boca del lobo”. Si acaso iluminadas por la espléndida luna y el cielo rabiosamente despejado y estrellado. Años después llegó la luz eléctrica y había cuatro farolas en todo el pueblo que alumbraban menos que una vela. ... (ver texto completo)