Una vez, en la tierra de Alta Sanabria, llovió intensamente durante muchos días seguidos…
Las semanas transcurrían bajo el intenso aguacero, desgranando, gota a gota, el paso inexorable de las horas…
Llovió tanto, que el
río Tuela, llegó a desbordarse, inundando como un
mar todas las comarcas vecinas.
Sólo quedaban sobre el nivel de las
aguas, algunas colinas altas y aisladas, que formaban pequeños remansos, entre el turbulento correr de las aguas…
Pronto también aquellos pequeños promontorios
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