Había una vez un muchacho quien era hijo de un entrenador de
caballos. El padre del muchacho era pobre y contaba con apenas unos pocos recursos para mantener a su
familia y mandar al muchacho a la
escuela. Una mañana en la escuela, estando el muchacho en la clase, el profesor le pidió a los alumnos que escribieran la meta que quisieran alcanzar para cuando fueran adultos.
El
joven escribió una composición de siete páginas esa
noche en la que describía su meta. Escribió su sueño con mucho detalle
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