En este país, le debemos la melancolía. Ningún artista ha sabido expresar con tal economía de medios y acierto el poder redentor de la levedad del ser humano, de las relaciones de pareja o de los trenes que pasan sin avisar. La vida en estado puro. Cotidianidad y humanidad que revelaban a un músico con la varita de la genialidad.
Arte que se tocaba con las manos a finales de los setenta y buena parte de los ochenta al frente de Nacha Pop, junto con Nacho García Vega, Carlos Brooking y Ñete. Pero luego también en solitario en los noventa con trabajos delicados y bellísimos, perfeccionados hasta el detalle que le hicieron poco prolífico, como Océano de sol, Anatomía de una ola o De un lugar perdido. Incluso 3000 horas con Marga, ese homenaje de amor declarado y deprimido a la desaparecida Margarita del Río, su pareja, contienen momentos mágicos como ese Pasa el otoño.
Antonio nunca supo de modas ni tendencias. Antonio solo sabía de sí mismo, de sus fantasmas y el poder de escuchar a sus sentimientos. La sensibilidad estaba por encima de todo. Era la nota característica de su música. Con ella se podía ver llover, pasear por parques con hojas en el suelo o reír amargamente en complicidad cuando el mundo iba más deprisa que nosotros.
Superviviente y maldito. Chico triste y solitario. Te echaremos de menos. La música no será lo mismo en España sin ti. Chica de ayer fue votada en su día como la mejor canción española. Era un himno. Esa chica, querido Antonio, fue el sueño de todos nosotros. "Un día cualquiera no sabes que hora es / te acuestas a mi lado sin saber por qué / las calles mojadas te han visto crecer / y tú en tu corazón estás llorando otra vez / me asomo a la ventana eres la chica de ayer / jugando con las flores de mi jardín / demasiado tarde para comprender / chica vete a tu casa no podemos jugar". Te has ganado el recreo. Adiós para siempre, con el corazón en lágrimas.
Arte que se tocaba con las manos a finales de los setenta y buena parte de los ochenta al frente de Nacha Pop, junto con Nacho García Vega, Carlos Brooking y Ñete. Pero luego también en solitario en los noventa con trabajos delicados y bellísimos, perfeccionados hasta el detalle que le hicieron poco prolífico, como Océano de sol, Anatomía de una ola o De un lugar perdido. Incluso 3000 horas con Marga, ese homenaje de amor declarado y deprimido a la desaparecida Margarita del Río, su pareja, contienen momentos mágicos como ese Pasa el otoño.
Antonio nunca supo de modas ni tendencias. Antonio solo sabía de sí mismo, de sus fantasmas y el poder de escuchar a sus sentimientos. La sensibilidad estaba por encima de todo. Era la nota característica de su música. Con ella se podía ver llover, pasear por parques con hojas en el suelo o reír amargamente en complicidad cuando el mundo iba más deprisa que nosotros.
Superviviente y maldito. Chico triste y solitario. Te echaremos de menos. La música no será lo mismo en España sin ti. Chica de ayer fue votada en su día como la mejor canción española. Era un himno. Esa chica, querido Antonio, fue el sueño de todos nosotros. "Un día cualquiera no sabes que hora es / te acuestas a mi lado sin saber por qué / las calles mojadas te han visto crecer / y tú en tu corazón estás llorando otra vez / me asomo a la ventana eres la chica de ayer / jugando con las flores de mi jardín / demasiado tarde para comprender / chica vete a tu casa no podemos jugar". Te has ganado el recreo. Adiós para siempre, con el corazón en lágrimas.