Esta tarde voy a subir al Decatlon y me voy a comprar ropa de montaña, de ésa térmica para llevar debajo, que debe ser la leche, porque todavía la semana que viene tengo que andar celeminiando por esos pueblos y no quiero que me vuelva a pasar lo mismo. Lo que no entiendo es porqué de pequeños no teníamos frío, si no llevábamos ni siquiera abrigo, y de ropa témica ni os cuento. Llevábamos (las chicas) un refajo y una chambra, unos calcetines hasta la rodilla caídos del todo e incluso una miaja tragaos en los zapatos, un vestico o una falda y un jersey y una chaquetica de lana que nos había tejido la madre al calor de la lumbre por las noches. Y deja que caigan chuzos de punta.