CRÓNICAS DE UN PUEBLO
Con el mismo Seat 600, matrícula A-8934-A, antes de quedar cojo del palier, recorríamos los pueblos de fiesta en fiesta, en feroz competencia con el Seat 127, matrícula ZA-5110-A, de Pon. No es que nos gustara correr, ni mucho menos, pero como las carreteras no tenían pintura y te tenías que guiar por las pajas de la cuneta, parecía que íbamos como locos. Donde no había un bache, había un socavón, donde no había gravilla, había chinas que saltaban y te hacían añicos el parabrisas. Si no te dabas cuenta de poner la mano en el cristal para evitar que se rompiera. Menos mal que te arreglabas con una cuerda, para cortar el aire y no pasar frío, que si no...
Con el mismo Seat 600, matrícula A-8934-A, antes de quedar cojo del palier, recorríamos los pueblos de fiesta en fiesta, en feroz competencia con el Seat 127, matrícula ZA-5110-A, de Pon. No es que nos gustara correr, ni mucho menos, pero como las carreteras no tenían pintura y te tenías que guiar por las pajas de la cuneta, parecía que íbamos como locos. Donde no había un bache, había un socavón, donde no había gravilla, había chinas que saltaban y te hacían añicos el parabrisas. Si no te dabas cuenta de poner la mano en el cristal para evitar que se rompiera. Menos mal que te arreglabas con una cuerda, para cortar el aire y no pasar frío, que si no...