Me he quedado gratamente sorprendida cuando, después de 21 años que no visito
Lubián, haya personas que se acuerden de mis padres y de mí con afecto.
Amo a Lubián que me vió nacer. Amo la destartalada
casa que escuchó mi primer llanto. Con pena me vine para
Orense el 18 de agosto por el mal tiempo que hizo y me impidió disfrutar de la incomparable belleza de la zona.
Leo vuestros comentarios y puedo deciros que en todos los
pueblos existen pequeñas rencillas pero en los momentos difíciles se
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